lunes, septiembre 18, 2006

1ª Fase,los relatos cortos II



Cuando divises el Monte de las Animas, no lo mires, sobreponte, y sigue el caminar... – Ra

Había llegado a Soria cayendo la noche. Una escapada para romper con la rutina, para mi, consiste en enfundarme el mono de cuero y galopar con mi querida Betty (Honda Rubia Platino, 800cc de carácter, 110Cv de pura pasión) por cualquier carretera. Esta vez había elegido como destino Soria, quería visitar el “Monte de las Animas” de noche y vivir esa leyenda que desde niño tanto me fascinaba.Era una preciosa noche de verano, placida, tibia, la luna llena flotaba en el cielo envuelta en brumas de color plata, parecía diferente. “Imaginaciones”. Pensó mi analista mente. Reponía fuerzas en un pequeño bar a orillas del Duero, cerca de Los Arcos de San Juan que dan entrada al famoso paraje, cuando las campanas marcaron las doce. "Es la hora". Crucé al otro lado del puente con la sensación embriagadora de soledad, que tantas veces hemos perseguido y que permite construir un mundo imaginario, resultado de tantas fantasías y anhelos inconclusos.Caminando junto al Monasterio de San Polo, en la ladera del “Monte de las Animas” observaba todo a mi alrededor. “Este paraje no tiene nada de mágico”. Absorto en mis pensamientos me sorprendí mirando a la luna llena, cuando a lo lejos, entre la arboleda, pude distinguir un reflejo con silueta de mujer, floto un instante y desapareció en la oscuridad, me acerqué, pero no había nadie, solo el bosque bañado por la luz de la luna.Una dulce voz susurro mi nombre, me volví con la respiración agitada, nada. “El viento sin duda”. Una cálida mano se poso en mi hombro, me volví asustado.Mi mente no podía entender lo que mis ojos veían, una hermosa mujer, con un cabello rubio como el oro, una sonrisa serena y unos ojos azules como el cielo más azul que haya contemplado. Un pañuelo adornaba su fino cuello y una gasa envolvía su esbelto cuerpo, dibujando bajo la luna una esbelta silueta de curvas sinuosas, la mujer más hermosa del mundo¿Quién eres? Soy aquello que siempre has buscado, soy la pregunta y la respuesta. Su voz sonaba como una placentera melodía.Me asió la mano hasta un claro del bosque donde solo la luna alcanzaba a llegar, un paraje con hierba mullida, rodeado de aromas multiflorales, todo estimulaba mis sentidos hasta limites inalcanzables, apenas podía respirar y mi corazón latía desbocado ante semejante situación.Llevo sus suaves labios hasta los míos y allí, bajo la luna llena, nos amamos con pasión y dulzura, amaba a esa desconocida mujer como nunca había amado a nadie, era mi quimera, lo que tanto había buscado en tantas mujeres.El sonido de las campanas tronaba en mis oídos, me levante súbitamente, eran las doce de la noche, estaba en la cama de mi hotel. ¿Cómo había llegado hasta allí?. No recordaba nada, solo sensaciones, el sonido de una voz y un rostro angelical.¡Sólo fue un sueño!. Al incorporarme de la cama pude ver aquel pañuelo azul, el mismo que llevaba mi desconocido amor, pero … ¿Cómo?.Salí corriendo hasta aquel lugar, busque aquel claro durante horas, la luna llena brillaba burlona en el cielo y vi nuevamente una silueta de mujer entre la arboleda, me abrí paso entre la maleza y los arboles hasta verla de nuevo.No era mas que un rayo de luna que danzaba entre los pliegues del agua del río.Y entonces lo entendí, mi desconocido amor era la conjunción de todas aquellas mujeres que pasaron por mi vida, todas a las que de una manera u otra he amado, un gesto, una sonrisa, unos ojos, todas tienen algo que amar.Suerte a todos!!!!!!!!RaPD: Inspirado en mi musa Angelica


Luz del plenilunio - Pipo

Me incorporé y fui a buscarla. Sabía donde iba sin haber estado. No hacia ni frío ni calor, la temperatura era extrañamente ideal. Me sentía confuso, pero tenía claro que no podía detenerme. Pase entre varias cabañas. Había silencio. Sólo se oía a la noche que bailaba un vals inmersa en la tranquilidad. Llegué hasta las escaleras y descendí poco a poco por ellas. Al llegar abajo gire a la derecha. Y entonces la vi.La luz del plenilunio iluminaba su cabellera. Desde lejos la vi de espaldas, perdida en sus pensamientos, fundiéndose con los rayos de la luna, siendo ambas una. Me acerque poco a poco a ella, situada al borde derecho de lago, que como un abismo se abría ante su presencia. Sin embargo, aunque me desplazaba hacia allí, la bella redonda permanecía en el centro, en lo alto, testigo de cada movimiento, de cada suspiro, de cada gesto.Mis pasos se atascaban ante su magnificencia. Pero recuperando el suspiro, con un esfuerzo sin descanso, di cada paso hasta que cuando ya estuve cerca de ella, algo me paro y su rostro resplandeciente por el blanco se inclino hacia la derecha y me observo, como si me esperara, mostrando su rostro tranquilidad y hermosura.Intentando sofocar mi respiración probé a pronunciar unas palabras, que del pensamiento al habla se entrecortaban. Ella giro ahora no sólo su rostro sino su cuerpo. Abrió las palmas de sus finas y alargadas manos, que al acercarse, poso sobre mi rostro. Con los pulgares cerro mis ojos, desplazo sus dedos a mi nuca y note como se acercaba su cuerpo al mío. Cuando note que ambos se pegaban, pose mis temblorosas manos en su cintura, una mas arriba otra mas abajo. Al rozar sus labios la vehemencia me arranco de la duda y nos besamos con un descaro apasionado. Tras un lapso de tiempo paramos un momento y nos miramos a los ojos, ella sonrió y desplazo sus manos a mi pecho inclinándome hacia abajo. Poco a poco se dejo caer encima mío, mientras yo flexionaba las piernas y apartando los brazos de su lado, me sujetaba con ellos en tierra húmeda, hasta que estuvimos prácticamente estirados en el suelo. Intente decir algo, pero ella poso su dedo más largo sobre mis labios y me dio un beso tranquilizador en la mejilla de mi lado blanco e iluminado. Su boca fue bajando poco a poco, primero suavemente por el cuello, luego desabrochándome cada botón de la ya entreabierta camisa hasta llegar mas abajo, para a continuación fundirnos en uno solo, alargándose esta unión tanto como la luna estuvo presente. Al final de la noche ambas se fueron. ¿Quien era? No lo se, ni comprendo lo que me atrajo hasta ella, sabiendo yo donde estaba sin saberlo, amándola sin conocerla. Era una voz que en medio de la noche me había llamado desde mas allá de lo alto del cielo y que había llegado profundamente a mi interior. Ahora, la blancura de su amor resplandecía en mi como lo había hecho en todos los paseantes de aquella larga noche. Lo que si que se, es que la ame y me comprendió como nunca lo había hecho ninguna otra hasta aquel mágico momento, hasta aquella noche de luna llena.

Soledad en la noche - virumque

El día había transcurrido irremediablemente, todo me había salido mal, parecía que había caído en un pozo del que no podía salir. El corazón bombeaba desesperadamente, empujando a borbotones la sangre en el interior de mis venas, pero parecía que no llegaba hasta mi cabeza, que me dolía. Notaba en las sienes el “pomponeo” acompasado del imparable motor. Tenía la mente obnubilada, todo era una amalgama de pensamientos, imágenes borrosas y vagos recuerdos que discurrían por mi mente sin orden ni concierto.No podía dormir, notaba como la chaqueta del pijama se pegada a mi cuerpo sudoroso, hacía mucho calor en la habitación. Estaba tendido en mi cama, noté unas ganas enormes de orinar. Me levanté, llegué al baño y no reconocí la imagen que se reflejaba en el espejo. Tenía la cara desencajada envuelta por una barba de varios días prematuramente encanecida.Oriné y me sentí algo mejor. Tenía el pene, flácido, en mi mano y pensé en el tiempo que hacía que no había tenido una placentera erección y que mi falo hubiera sido succionada en interior de una caliente y húmeda vagina.Me vestí y salí a la calle, debían ser las tres de la mañana, deambulé sin rumbo durante un largo tiempo con la mente en blanco, hasta que me di cuenta que estaba enfrente del bosque de plátanos justo al lado del río Ter. La Dehesa se encontraba totalmente desierta y respiraba silencio.Observé el cielo, la luna estaba radiante, Girona parecía relucir sobria y dejaba de ser una silueta. Las nubes habían dejado aparecer una luna llena que parecía reirse de mi situación. La miré fijamente y la maldije.Me senté en uno de los bancos de piedra y me puse a observar el cuadriculado de aquellos árboles erectos, altos y vestidos en sus copas por palmípedas hojas aún verdes. En aquél momento oí un sonido gutural acompasado de alguien que se descontrolaba de placer. Mis ojos acudieron raudos al lugar de donde venía aquel jadeo, que cada vez cortaba el silencio con más intensidad.La claridad de la luna me hizo ver que cerca de uno de los árboles había dos cuerpos desnudos entrelazados, cubiertos pos cuatro manos que frenéticamente buscaban una complicidad en la lucha para abrazarse con más fuerza, buscando ciegamente las entrepiernas de cada uno de los amantes.Sin darme cuenta me fui acercando a aquellas dos personas conjuntadas. La luz que irradiaba aquella luna maldecida me iluminaba y mi sombra quiso también participar en aquél juego de amor, de besos y de complicidad. No pasé desapercibido por los amantes que estaban ya jadeando al unísono cuando un fuerte grito de placer surgió de aquel bulto, en aquél momento relucientemente dorado, y otro grito siguió inmediatamente. Los dos cuerpos estaban extenuados, seguían en el suelo entrelazados, Uno de ellos dio la vuelta a su cabeza y se fijó en mi, regresó y volvió a serpentear a su amante.No me moví, seguí observando como se levantaban, en aquellos momentos la desnudez de los dos cuerpos mostró su esplendorosa hermosura. La similitud de las curvas era evidente, sus pechos eran turgentes y hermosos y las dos amantes quedaron al descubierto, desapareciendo nuevamente cuando sus labios se reencontraron en un largo beso. Se vistieron y lentamente se dirigieron hacia la ciudad cogidas de la mano, una de ellas reposó la cabeza sobre el hombro de su compañera y se se fueron perdiendo en la lejanía iluminadas por la luna sonriente.Regresé a mi casa, me dispuse nuevamente a dormir, pero la visión de aquellos cuerpos juveniles entrelazados invadió mi mente, reviviendo cada momento de aquel baile amatorio.Mañana será otro día, buscaré una solución para salir del interior del pozo, pero tendré presente que hay personas que dan su amor y consiguen la felicidad, aunque sea efímera.

Y si fuera ella - Davidson

Esa típica jornada dura de trabajo. Uno ha ido de allá para aquí no ha podido casi ni comer y es ese momento en que uno esta en la ducha del hotel sintiendo como las gotas de agua se deslizan relajando cada poro del cuerpo, deseando que el tiempo se detenga en ese instante placentero. Terminada la ducha uno se pone ropa cómoda, camisa blanca, bóxer de marca, calcetines, pantalón gris y zapatos marrones. Gomina en el pelo, reloj Armani de cuero y se dispone a cenar en el restaurante del hotel.La noche iba transcurriendo como cualquier otra hasta que de repente apareció ella. Subía por unas escaleras interiores al lado de la entrada del restaurante. Normalmente cuando me siento me gusta sentarme de cara a la puerta o donde abarque mas la vista, cuestión de gustos. Ella debía subir del fitness, Bambas, mayas negras, top amarillo apretando ese agraciado busto y como le sudor recorría esa piel bronceada. Llevaba recogido en una coleta el pelo de esa melena rubia. Se dirige al maitre y tras unos segundos se pierde cogiendo el ascensor. Fue ese momento de espejismo en el desierto que hizo despertar a uno cuando le sirven el segundo plato. - No se preocupe, me indica el camarero.- Enseguida bajará a cenar, sonrió, a lo que respondí con sonrisa casi cómplice.Me entro un escalofrío en el cuerpo sensación de frío y calor que hace poner la piel de gallina. Millones de ideas, pensamientos le llegan a uno a al cabeza. Que haces, le dices, algo, si ni siquiera se ha fijado n ti, y menos a ti claro. Son el segundo plato me dedique mas a jugar con el que no ha saborearlo, lastima del solomillo, que desperdició. En eso que apareció de nuevo. Se sentó de cara a mi unas mesas mas allá, y le sirvieron una ensalada, que supongo fue lo que pidió. Estaba recién duchada, se veía su larga cabellera rubia aun húmeda, se le notaba el brillo y suavidad en la piel. Su vestimenta había cambiado llevaba una falda corta en que se veían sus largas piernas que se perdían allí justo donde uno quiere ver mas allá y un top está vez no tan deportivo que notaba lo torso de sus pechos que debido al frió del aire acondicionado sus pezones están duros y pidiendo una mano caliente que los acurruque. Pensad en cualquier dama del hotel California con la que hayáis estado, la tenéis en mente ¿ya? Pues seguro que ni en esas imaginaciones habría este tipo de chica. Es la típica chica que uno sería celoso compulsivo por estar a su lado. En todo este rato de revista de arriba abajo no me había percatado que ella me miraba a mí y cuando nuestras miradas se cruzaron, uno se ruboriza y gira la cara como si un niño supiera que había echo algo malo y vergonzoso. Tarde un rato en volver a mirar aunque me notaba observado, al alzar la vista para llamar al camarero ella me miraba y soltó una sonrisa pícara que me gusto. El calor en mi cuerpo empezaba a parecer por todos lados y no sabia ya que pensar que imaginar a donde mirar que hacer. Le pedí la cuenta al camarero y en ese momento volví a fijar mis ojos verdes en los suyos y esta vez fue ella la que bajo su mirada con una sonrisa. Firmé la cuenta y me levanté, las piernas temblaban pero sabía que mi timidez tampoco haría mucho más. Cada vez se acercaba más uno a su mesa para dirigirme a la salida y al estar a escasos centímetros esboce un “Hasta luego” que hasta mi mismo me sorprendió a lo que la respuesta fue la misma pero con una dulzura en la voz y una ternura para los oídos poco descriptible en estas líneas.Necesitaba un poco de aire en esa noche calurosa. Paseando Paseo de gracia arriba puedes contemplar en las noches despejadas y mas esa de luna llena como ese gran foco ilumina esa inmensa montaña que es el tibidado y deja una de esas estampas de postal para todo turista que se precie. Tentado por girar a la derecha en la calle valencia pienso que no es buena opción ya que cualquiera que fuera la chica con la que estuviera hoy, tendría la imagen de esa Venus que observaron momentos antes mis ojos.Me dirijo al bar del hotel y pido un whisky con hielo para refrescar desde donde la vuelva a ver a ella esta vez con su espalda a la vista que darían ganas de abrazarla por atrás y darle la sorpresa de que habías llegado. El whisky me despeja la imaginación y sabiendo que dormiría solo esa noche me lo anota en la cuenta y voy a subir para la habitación.A la espera del ascensor, noto como alguien está a mi lado y sin querer saberlo se que es ella pero me da vergüenza mirar. El ascensor llega y caballerosamente dejo entrar cuando en ese momento ladeo mi cabeza y veo que es ella. Ella con agradecimiento y siempre con esa sonrisa se avanza a mi, le pregunta caballerosamente a que piso se dirige a lo que casualidades es el mismo de uno. Pero fue en el momento del cierre de puertas cuando fue ella quien se abalanzo sobre mi, me abalanzo sobre las paredes del ascensor e introdujo su lengua con la mía, de nuevo esa sensación de escalofríos de los pies a la cabeza notaba sus pechos con los míos y mis manos se dirigieron lentamente bajando por su espalda para agarrar ese hermoso culo que deseaba. Esta vez fui yo que con firmeza apoye su espalada a la pared a lo que ella levanto las piernas y abarco mi cintura con ellas. Nuestras lenguas no se soltaban y mi miembro se había puesto duro como una piedra. Ella ágilmente me bajo la cremallera del pantalón y aun no se como se introdujo mi pene dentro de su vagina, separando sus boxers y su ropa interior. El gemido de los dos fue profundo el mío sobretodo al comprobar lo húmeda que estaba ella, mis manos no pudieron dejar de dirigirse a esos pechos con los que tanto antes había imaginado. A lo que oí como aceleraba su respiración y una voz muy dulce me decía que iba a correrse, nuestros movimientos se aceleraron y el orgasmo fue mutuo. Cuando nuestras respiraciones se calmaron y volvimos a abrir las puertas del ascensor en nuestro piso ella me beso dándome unas gracias a lo que se dirigió a su habitación y se cerró la puerta.Entre el gozo y el disfrute no supe si llamar o no, si decirle algo o no o simplemente pensar que fue un sueño aun sabiendo que no. Al día siguiente tampoco encontré una nota y mi timidez me impidió preguntar por ella en recepción. Por cierto, ¿Alguien sabe su nombre?

Cena con sushi - ellibido

Todo empezó esa noche del pasado 11 de junio. Después de una esplendida cena en la terraza a la luz de una impresionante luna llena con los sonidos del mar rompiendo en el acantilado.El juego comenzó una vez terminada la cena con sushi y cava son mis preferencias. Estábamos vestidos todavía, comenzamos con besos y yo que tengo una debilidad por jugar me gustaba atrapar su boca con mis labios carnosos, su lengua recorría cada centímetro de mi boca por dentro, se llevo la humedad de mi boca en su lengua y fue bajando hasta el cuello ( mi lugar mas sensible) hasta llegar a mis tetas para lamerlas primero y luego mis pezones que empezaban a asomarse por debajo de mi vestido mientras mis manos desabrochaban torpemente su camisa debido al mareo que tenía mi cabeza por lo que hacía tan hábilmente con su lengua y como no por el alcohol, cuando logré sacarle la parte de arriba de su ropa lo recosté y empecé a recorrer con mi lengua su pecho, después su estómago, me entretuve jugando un rato con su pelvis.Y llegué hasta su pantalón que retiré ansiosa, entonces me encontré con su pene duro y sonrosado y eso me calentó más, lo metí en mi boca hasta tocar mi garganta, después jugué con la punta frotándola suavemente con mis labios húmedos y durante un rato hice un sube y baja, su rostro estaba desencajado de placer, bajé luego succioné cada uno de sus testículos, recorrí la piel debajo de sus testículos, hasta que me tomó de los brazos e hizo que yo quedara acostada para hundirse el en mi sexo, (que a esa altura estaba más mojado que mi boca porque mientras yo lo lamía él se entretenía jugando con sus dedos dentro de mí y yo lo sentía profundamente), donde también hacía entrar su lengua una y otra vez, mis jugos asomaban casi como rogándole que me tomara, no se hizo esperar, me penetró y sentí como mi carne se habría para dejarlo llegar hasta el fondo, mientras me penetraba seguía lamiendo tetas y succionando mis pezones que estaban erectos y duros y con cada estocada suya yo emitía un suave grito de placer y mordía mis labios, le pedí que se diera vuelta y comencé a cabalgarlo moviendo mi vientre onduladamente mientras que con mis propias manos apretaba mis pezones , el ritmo se aceleró hasta que nuevamente él tomó el mando, me puso en cuatro y me penetró alternando entre la furia y el movimiento lento, en varias oportunidades había tenido orgasmos durante ese encuentro pero en ese momento sentía que si no acababa iba a explotar, se tiró sobre mi espalda y sentí todo su peso, me dijo al oído que estaba por acabar, cuando dijo eso le pedí que esperara que quería que me acabara en las tetas, al mismo tiempo yo no pude contenerme más, mis jugos se liberaron me aferré de la almohada y solté el ronroneo de mi éxtasis mientras fluyó libremente mi líquido, él salió, se sacó el profiláctico, le entregué mis labios todavía temblorosos y descargó su leche que froté encima mío, nos besamos como al principio y así fue el final de nuestro encuentro.Desapareció en las tinieblas a luz de aquella esplendida luna llena


Noches de luna llena - sernoser

Se cuenta, que la luna llena, tiene la culpa de todo. ¿Será entonces, culpable del tacto de seda de tu piel?. Es evocador, pero sonrío, pensando, como podría la luna darte ese tacto que ella misma envidia. No, me digo, nada hay de poético en los cuidados constantes que tu piel y tus músculos, necesitan.Mientras mis manos, empapadas de aceite tibio de almendras, se deslizan por las suaves líneas, que, en el espacio, dibujan tu contorno, haciendo un poco de presión donde la vida ha dejado algo de dolor, un recuerdo me muerde, ahí donde, dicen, debería estar el corazón. No fue la luna llena, no, pero ella estuvo presente cuando naciste a la vida y el mar cubrió tu cuerpo.De ahí proviene el cálido tacto de tu piel. De ser una vestidura con la textura del agua que se escurre entre los dedos. Un agua aún más tibia que este aceite con que ahora cubro tu cuerpo. Un agua caliente, como solo puede imaginarse que es, la de los cálidos mares del Sur. El agua vistió tu cuerpo y el Sol le dio todo el calor que en él anida.El tacto de la seda y el calor de un millón de volcanes bajo la misma. ¿Quién no rendiría sus armas ante ti?. ¿Quién no daría la vida, por sentir el tacto de la palma de tus pequeñas manos, ardiendo sobre sus mejillas?. ¿Quién no dejaría hundirse todas sus naves, en el dulce naufragio de tu mirada?. ¿Quién no aullaría todas las lunas, por arrancarte un verdadero gemido de placer?. ¿Cómo no comprender a tantos hombres que han orillado en tu cuerpo y en el perdieron la poca hechura que les quedaba?.- Nací una noche de luna llena, en el mismo momento que el barco que debía llevarnos a puerto, naufragaba. Mi nombre es Liha, que en suomi, mi lengua, significa “la carne”. Porque eso es lo que el mar devolvió a la luz de la luna, un pedazo de carne...Así comienzan siempre nuestros encuentros. Con la historia de tu vida. Sabes que me gusta oír tu voz de terciopelo, mientras mis manos acarician los rincones secretos de tu cuerpo. Así tu cuerpo se vuelve fuego en mis manos. Así tu boca enerva mis sentidos con la palabra.- Como un pedazo de carne, crecí en las lejanas tierras de Venezuela. A mi espalda, “Churún Merú”, el Salto del Angel. Frente a mí, “Valtameri”, el océano...Mis manos, untadas de aceite, acarician ya el caliente interior de tus muslos. Mi boca muerde la rosada aureola de tus pezones. La respiración de ambos se vuelve agitada y ronca. Como siempre, antes de acabar la historia, ya nos ha devorado la fiebre, ajenos a todo lo que no sea, sienta o huela a sexo. El beatifico sexo que llena nuestros sentidos y consume a llamaradas nuestra piel.Tu aseguras que algún día, llegarás a terminar tu historia. Yo aseguro que ese día, la pasión, habrá dado paso a otra cosa entre ambos, pero que ese día, tardará en llegar.Tu contratas mis servicios, que mantienen tu cuerpo en forma, pagas por ello y lo llamas sexo. Yo contrato tus servicios, que llenan mis horas como ninguna otra cosa en este mundo, pago por ello y lo llamo sexo. No queremos llamarlo de otra forma. Y sólo recordamos que todo esto comenzó, una fría noche de luna llena.Tu nombre de guerra es Val, en recuerdo de Valtameri, el océano. Yo soy para ti, Maa, la tierra.Entre los dos, esta Kuu, la Luna.

Desde el balcón – Jbond

Estaba empapado en sudor, no podía soportarlo más, de este año no pasa sin que compre el aire acondicionado pensé, volví a darle la vuelta a la almohada para poder notar algo más de frescor y nada de nada, finalmente me levanté de la cama, casi podía cortar el calor, el aire estaba cargado, como siempre pensé que debía de dejar de fumar en la habitación y salí al balcón, estaba totalmente desnudo, las baldosas frías bajo mis pies parecían regalos de los dioses, encendí un cigarro y empecé a contemplar la ciudad, estaba en calma, ni un alma por la calle, bueno, como es de suponer en agosto a las tres de la noche, miré la luna y estaba a reventar, su plateada luz inundaba todo el edificio que había frente a mi, empecé a fijarme en los reflejos provocados por la mofletuda portera que nos espía cada noche, cuando de repente justo en el piso que hay frente al mio se movió una sombra, yo me quedé quieto observando que es lo que hacia y para mi sorpresa veo que también sale al balcón, se apoya sobre la barandilla y veo que va con un camisón blanco, mira hacia la calle, yo hago lo mismo como buscando que es lo que está mirando y cuando vuelvo a observarla mi mirada se cruza con la de ella, yo me quedó un poco parado, no había reparado realmente en ella, no voy a decir que fuera una bomba o que estaba buenísima, era simplemente una mujer de mediana edad, con una belleza serena, como se dice siempre, era la clásica vecina de enfrente, que te fijas porque esta delante y la recuerdas por eso, ya que si te cruzas con ella por la calle tan solo la miras bien porque es bonita pero cuando ha pasado de largo ya no la recuerdas, me dio tiempo a pensar todo esto cuando me doy cuenta que ella sigue mirándome, no aparta su mirada de la mia, yo me corto un poco pero veo que me sonríe y levanta su mano haciendo ver que necesita un abanico por el calor, se está comunicando conmigo, yo titubeo un poco, le devuelvo la sonrisa y afirmo lo mismo con mi cabeza, ella sigue mirándome, yo ya no me siento incomodo, ella se toca el camisón por el cuello y lo agita un poco, como si con eso el aire inexistente entrara a bocajarro por su cuerpo y justo en ese momento me doy cuenta que yo estoy completamente desnudo, joder, pienso, que hago, sigo como si nada, me pongo detrás de la maceta, se habrá fijado, mi vida pasa a cámara lenta, que vergüenza, yo saludándola con la cabeza y estando totalmente desnudo, finalmente decido moverme un poco y ponerme detrás de la maceta, ella sigue mirándome igual que antes pero su cara parece un poco más seria, cuando de repente sonríe y se da media vuelta, se queda de espaldas a mi y hace algo totalmente inesperado, se quita el camisón, sigue de espaldas a mi, se recoge el pelo, parece que esta viéndose en el reflejo de su ventana, una vez parece haber acabado de arreglarse se da la vuelta, me mira y se queda quieta, mirándome, empieza a tocarse el cuello con su mano, de una manera lenta, con la otra hace algo parecido pero lo hace por su estomago, su piel es blanca como la leche, el reflejo de la luna llena esta por todo su cuerpo, es la viva imagen de una estatua griega, sigue tocándose cuando reparo que su mano esta en uno de sus pechos, son generosos, no están caídos del todo pero aun parecen firmes, yo sigo quieto pero me doy cuenta de que ya no estoy detrás de la maceta sino que estoy justo en el centro del balcón, totalmente expuesto, mostrándole todo mi cuerpo y con ello la estupenda erección que tengo, ella sigue tocándose el pecho con la otra mano se acaricia el culo, lo veo bien por que se ha puesto de perfil para que lo vea totalmente, ahora su mano esta en su coño, yo noto que me estoy pajeando de lo lindo, no se como mi mano ha llegado ahí, pero no me importa, no pienso perder ni un segundo en esa cuestión, ella tiene la espalda arqueada, dios, que imagen más bonita, sigue tocándose y cada vez con más frenesí parece que su momento esta a punto de llegar, yo acelero mi ritmo y cuando ella empieza a convulsionar en lo que parece un orgasmo intenso yo voy soltando toda mi leche por el balcón, como si fuera una cagada de paloma, tengo un orgasmo largo, de esos que solo tenia en mi pubertad cuando me masturbaba en la soledad de la habitación del piso de mis padres, ella me mira, se vuelve a poner el camisón, vuelve a estar calmada, su belleza ha vuelto a ser serena, me sonríe, me indica con su dedo en la boca que guarde silencio, pone las palmas de sus manos en la mejilla indicándome que se va a dormir y antes de darse la vuelta me señala la luna llena y se va, yo me quedo quieto, entro en la habitación, me estiro en la cama y caigo en un profundo sueño, ya no me acuerdo del calor ni de nada, pero lo que si tengo claro es que cada luna llena salgo al balcón para fumarme un cigarro